¡Ya no se lleva pedir en Misa por los difuntos!
Tal y cómo Vd. lo lee: ¡Ya no se lleva eso de pedir en Misa por los
difuntos!, vino una mujer echándose las manos a la cabeza, al escuchar esta
respuesta que le dio una vecina.
Esto nos hace ver una realidad: que de sociedad cristiana nada de nada. Una sociedad
amada y querida por Dios eso sí y siempre -, pero en la que una mayoría de
personas viven de espaldas a Dios, a la fe y a la Iglesia. Y nosotros no nos podemos dejar
contagiar por ellos, porque ya lo dice Jesucristo: Si la sal se vuelve sosa, no
sirve más que para tirarla. Lo mismo nosotros: si por caer
graciosos o simpáticos o modernos al mundo perdemos
nuestra identidad de cristianos, ya no servimos para cumplir la misión que Dios nos ha
encomendado: anunciar con palabras y obras el gran amor que Dios nos tiene.
Que no nos achiquemos ni avergoncemos de practicar las enseñanzas cristianas que se
nos dan en la Iglesia, frente a la demagogia y descalificaciones del mundo. Porque: ¿a
dónde conducen las enseñanzas de este mundo?: lo vemos bien claro: al
desaliento, la agresividad, el egoísmo, encerramiento en nuestros propios intereses...
¿A dónde nos llevan las enseñanzas de la Iglesia? A vivir la vida confiados al amor
que Dios nos tiene, a cumplir con su voluntad, a trabajar por un mundo mejor para todos
desde el amor, la ilusión, la fraternidad, la justicia y la santidad.
Así que ¡ánimo, hermanos!: Dios nos confía a los cristianos esta gran misión:
Llevar su salvación a todos. Que Dios nos dé su Espíritu para que haciendo frente a la
vida con la ilusión, la fortaleza y la alegría propias del cristiano, la gente descubra
que vale la pena ser discípulo del Señor.