EDITORIAL

(2008 Julio)

Emiliano Abad Berjón.
Párroco.

¡Ya no se “lleva” pedir en Misa por los difuntos!

Tal y cómo Vd. lo lee: “¡Ya no se lleva eso de pedir en Misa por los difuntos!”, vino una mujer echándose las manos a la cabeza, al escuchar esta respuesta que le dio una vecina.

Esto nos hace ver una realidad: que de sociedad cristiana nada de nada. Una sociedad amada y querida por Dios – eso sí y siempre -, pero en la que una mayoría de personas viven de espaldas a Dios, a la fe y a la Iglesia. Y nosotros no nos podemos dejar contagiar por ellos, porque ya lo dice Jesucristo: “Si la sal se vuelve sosa, no sirve más que para tirarla”. Lo mismo nosotros: si por caer “graciosos” o “simpáticos” o “modernos” al mundo perdemos nuestra identidad de cristianos, ya no servimos para cumplir la misión que Dios nos ha encomendado: anunciar con palabras y obras el gran amor que Dios nos tiene.

Que no nos achiquemos ni avergoncemos de practicar las enseñanzas cristianas que se nos dan en la Iglesia, frente a la demagogia y descalificaciones del mundo. Porque: ¿a dónde conducen las “enseñanzas” de este mundo?: lo vemos bien claro: al desaliento, la agresividad, el egoísmo, encerramiento en nuestros propios intereses...

¿A dónde nos llevan las enseñanzas de la Iglesia? A vivir la vida confiados al amor que Dios nos tiene, a cumplir con su voluntad, a trabajar por un mundo mejor para todos desde el amor, la ilusión, la fraternidad, la justicia y la santidad.

Así que ¡ánimo, hermanos!: Dios nos confía a los cristianos esta gran misión: Llevar su salvación a todos. Que Dios nos dé su Espíritu para que haciendo frente a la vida con la ilusión, la fortaleza y la alegría propias del cristiano, la gente descubra que vale la pena ser discípulo del Señor.

Emiliano, vuestro párroco y hermano.