LECTURAS DEL MATRIMONIO
ANTIGUO TESTAMENTO
Cartas de los Apóstoles
-1- El matrimonio culmina la obra creadora de Dios. Por voluntad de Dios creador los hombres, hechos a su imagen, llenan la tierra y dominan toda la creación. Por eso, desde el principio Dios bendijo a los esposos y su amor fecundo.
Lectura del libro del Génesis (Gén 1,26-28.31a.)
Dijo Dios: «Hagamos al
hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine los peces del mar, las aves del cielo, los
animales domésticos, los reptiles de la tierra».
Y creó Dios al hombre a su imagen: a imagen de
Dios lo creó: hombre y mujer los creó.
Y los bendijo Dios y les dijo: «Creced,
multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad los peces del mar, las aves del cielo,
los vivientes que se mueven sobre la tierra».
Y vió Dios todo lo que había hecho, y era muy
bueno.
Palabra de Dios
-2- Entre los israelitas, para ponderar los lazos que unían con la parentela, se decía: «Eres hueso de mis huesos y cama de mí carne». Esta narración del Génesis describe con imágenes expresivas los lazos admirables con que Dios une a los esposos, más fuertes que los lazos con que ha unido a padres e hijos.
Lectura del libro del Génesis (Gén 2,18-24)
El
Señor Dios se dijo: «No está bien que el hombre esté solo; voy a hacerle alguien como
él que le ayude».
Entonces el Señor modeló de arcilla todas las
bestias del campo y todos los pájaros del cielo y se los presentó al hombre, para ver
que nombre les ponía. Y cada ser vivo llevaría el nombre que el hombre le pusiera. Así
el hombre puso nombre a todos los animales domésticos, a los pájaros del cielo y a las
bestias del campo; pero no se encontraba ninguno como él que le ayudase.
Entonces
el Señor Dios dejó caer sobre Adán un letargo; y el hombre se durmió. Le sacó una
costilla y le cerró el sitio con carne. Y el Señor Dios trabajó la costilla que le
había sacado al hombre haciendo una mujer. Y se la presentó al hombre.
Y el hombre dijo: " ¡Este si que es hueso
de mis huesos y carne de mi carne! Su nombre será mujer, porque ha nacido del
hombre"
Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer, y serán los
dos una sola carne.
Palabra de Dios
-3- El amor lleno de encanto, de gozo, de poesía. Y un amor firme, vivo como una llama que nada puede apagar. Y un amor que es al mismo tiempo -como dicen los apóstoles y los profetas- un reflejo del amor entre Dios y su pueblo, y entre Jesucristo y la Iglesia.
Lectura del Cantar de los Cantares (Ct
2,8-10.14.16a;8,6-7a)
La voz de mi Amado. Mirad: ya viene, saltando por los montes,
brincando por las colinas; mi Amado es una gacela, es como un cervatillo. Mirad: se ha
parado detrás de mi tapia; atisba por las ventanas, observa por las rejas.
Mi Amado me habla así: «Levántate, Amada mía,
hermosa mía, ven a mi. Paloma mía que anidas en los huecos de la pena, en las grietas
del barranco, déjame con tu figura».
Mi
amado es para mi y yo para él. Ponme como sello sobre tu corazón como un sello en tu
brazo. Porque el amor es fuerte como la muerte; el celo, obstinado como el infierno. Sus
saetas son saetas de fuego. Las grandes aguas no pueden apagar el amor ni los ríos
arrastrarlo.
Palabra de Dios
NUEVO TESTAMENTO
-4- San Juan presenta muy sencillamente, en esta carta, cual es el camino que tiene que seguir el cristiano: creer en Jesucristo y amar a los demás con los hechos.
Lectura de la primera carta del Apóstol san
Juan (1 Jn 3,18-24)
Hijos míos, no amemos de palabra ni de boca, sino con obras y según la
verdad.
En esto conocemos que somos de la
verdad, y tranquilizaremos nuestra conciencia ante El, en caso de que nos condene nuestra
conciencia, pues Dios es mayor que nuestra conciencia y conoce todo.
Queridos, si la conciencia no nos condena, tenemos plena confianza ante
Dios y cuanto pidamos lo recibiremos de El, porque guardamos sus mandamientos y hacemos lo
que le agrada.
Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo, Jesucristo,
y que nos amemos unos a otros tal como nos lo mandó.
Quien guarda sus mandamientos permanece
en Dios y Dios en él; en esto conocemos que permanece en nosotros: por el Espíritu que
nos dio.
Palabra de Dios
-5- Amar no significa solo corresponder a los que nos aman, sino mucho más: adelantarse a amar. Este amor es el que Dios nos ha enseñado al adelantarse a enviarnos a su Hijo para liberamos del pecado. San Juan dice que Dios está en nosotros si nos amamos como El nos ha amado.
Lectura de la primera carta del Apóstol san
Juan (1 Jn 4,7-12)
Queridos hermanos: Amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y
todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios,
porque Dios es Amor.
En esto se manifestó el amor que Dios
nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único para que vivamos por medio de él.
En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos
amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados.
Queridos, si Dios nos amó de esta manera,
también nosotros debemos amarnos unos a otros. A Dios nadie lo ha visto nunca. Si nos
amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su
plenitud.
Palabra de Dios
-6- Un amor que sea verdadero no se contenta con las palabras: pasa decididamente a los hechos. Un amor así da todo su valor a la vida presente, y se mantiene para siempre en la vida eterna. Un amor así es el camino mejor y lo es de modo especial en la unión del matrimonio.
Lectura
de la primera carta del Apóstol san Pablo a los Corintios. (1 Co 12,31-13,8a)
Hermanos:
Ambicionad los carismas mejores. Y aún
os voy a mostrar un camino mejor.
Ya podría yo hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles; si no
tengo amor, no soy más que un metal que resuena o unos platillos que aturden.
Ya podría tener el don de predicación
y conocer todos los secretos y todo el saber; podría tener una fe como para mover
montañas; si no tengo amor, no soy nada.
Podría repartir en limosna todo lo que tengo y
aún dejarme quemar vivo; si no tengo amor, de nada me sirve.
El amor es comprensivo, el amor es
servicial y no tiene envidia; el amor no presume ni se engríe; no es mal educado ni
egoísta; no se irrita, no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que
goza con la verdad. Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta
sin límites. El amor no pasa nunca.
Palabra de Dios
Evangelios
-7- Por voluntad de Dios, que nos creó, el vinculo que une a los matrimonios nunca debe romperse. Los esposos que quieren ser fieles al pensamiento del Creador se esfuerzan cada día para que nada les separe el uno del otro, ni en los hechos ni en el corazón.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo
(Mt
19,3-6).
En aquel tiempo, se
acercaron a Jesús unos fariseos y le preguntaron para ponerle a prueba. ¿Es
lícito a uno despedir a su mujer por cualquier motivo?.
El les respondió: ¿No habéis leído que el
Creador en el principio los creó hombre y mujer, y dijo: Por eso abandonará el
hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola
carne? De modo que ya no son dos sino una sola carne. Pues lo que Dios ha unido que
no lo separe el hombre.
Palabra del Señor
-8- Entre todas las leyes, la de Dios es la que más penetra en nuestra vida íntima. Las demás leyes mandan las cosas que tenemos que hacer. La ley de Dios nos manda que amemos con todo el corazón. El segundo mandamiento de esta ley es el amor al prójimo, y ¿dónde puede realizarse eso de modo más fuerte, más próximo, que en la unión de marido y mujer?
Lectura del santo Evangelio según san Mateo (Mt 22,35-40)
En aquel tiempo, un fariseo doctor de la ley preguntó a Jesús para
ponerlo a prueba: Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la ley?
El le dijo: Amarás el Señor tu
Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser. Este mandamiento es el
principal y primero, el segundo es semejante a él: Amarás a tu prójimo como a ti
mismo. Estos dos mandamientos sostienen a la Ley entera y los profetas.
Palabra del Señor
-9- Esta lectura invita, a esforzarse cada día en la vida matrimonial para que nada separe a los esposos el uno del otro, ni en los hechos ni en el corazón.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos
(Mc 10,6-9)
En
aquel tiempo, dijo Jesús: Al principio de la creación, Dios
los creó hombre y mujer. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre y se
unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne. Lo que Dios ha unido que no lo separe
el hombre.
Palabra de Dios
-10- El poder de Jesús y la bondad confiada de su madre hicieron que en las bodas de Caná una pena de los novios se convirtiera luego en mayor alegría para todos. También Jesús está presente ahora en esta boda. Y también está aquí su fuerza, para que el agua de cada día se siga convirtiendo en vino nuevo.
Lectura del santo Evangelio según san Juan (Jn 2,1-11)
En aquel tiempo había una boda en Caná de Galilea y la madre de Jesús
estaba allí; Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda.
Faltó el vino y la madre de Jesús
dice: "No les queda vino. Jesús le contesta: "Mujer, déjame: todavía no ha
llegado mi hora.
Su madre dice a los sirvientes: Haced lo
que él os diga". Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las
purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. Jesús les dice:
"Llenad las tinajas de agua". Y las llenaron hasta arriba. Entonces les manda:
Sacad ahora y llevádselo al mayordomo. Ellos se lo llevaron.
El mayordomo probó el agua convertida
en vino, sin saber de dónde venía (los sirvientes si lo sabían, pues habían sacado el
agua), y entonces llama al novio y le dice: "Todo el mundo pone primero el vino
bueno, y cuando ya están bebidos el malo; tú, en cambio, has guardado el vino bueno
hasta ahora".
Así, en Caná de Galilea, Jesús comenzó sus
signos, manifestó su gloria y creció la fe de sus discípulos en él.
Palabra del Señor
-11- La palabra de Jesús es una invitación a la alegría de amar. Amar en el matrimonio, amar unidos con él y con el Padre, amar cada día y en todas partes. Porque precisamente esto es guardar sus mandamientos. seguir el camino que él mismo siguió, el camino que se resume en el amor y que es, en definitiva, la única fuente del gozo pleno.
Lectura del santo Evangelio según san Juan (Jn 15,9-12)
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
Como el Padre me ha amado, así os he
amado yo: permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor,
lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Os he hablado de esto para que mi alegría esté
con vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud. Este es mi mandamiento: que os améis
unos a otros como yo os he amado.
Palabra
del Señor
Lectura del santo Evangelio según san Juan
(Jn 15,12-16).