D. ADOLFO GONZÁLEZ MONTES. OBISPO DE ALMERÍA.

 

 

 

 
Biografía
Bula de la Toma de Posesión
Homilía Toma de Posesión
Acta Toma de Posesión
Crónica Toma de Posesión
DECRETO (08-07-2002)

 


BIOGRAFÍA

S.E. Mons. Adolfo González Montes nació en Salamanca el 13 de noviembre de 1946 y fue bautizado el 24 del mismo mes. Cursó sus estudios de enseñanza media en el Seminario Diocesano de Salamanca y tras finalizar los estudios universitarios de Filosofía y Letras, y Teología, fue ordenado sacerdote de la diócesis salmantina en 1972. Cursó estudios doctorales en Teología en la Universidad de Tubinga (Alemania). Ejerció el ministerio sacerdotal en Alemania como asistente pastoral de las misiones españolas y colaborador de diversas parroquias alemanas.

En su diócesis de origen ejerció diversos cargos pastorales, como adscrito a la Parroquia de Santo Tomás de Villanueva, de Salamanca (1976-1978; 1990-1997); capellán de la Universidad Pontificia de Salamanca (1978-1990) y director espiritual y miembro del equipo de formadores durante dos años del "Colegio Mayor Santa María de Guadalupe", de la Universidad Pontificia de Salamanca.
Licenciado en Filosofía y Letras con los títulos eclesiástico y civil por las dos universidades salmantinas, cursó los estudios de doctorado en Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid. Becario investigador del "Instituto de Historia de la Iglesia y Teología", de la Iglesia Española de Santiago y Montserrat (Roma) desde 1981.

Desde 1977 impartió clases en la Universidad Pontificia de Salamanca, a donde fue llamado como profesor contratado, para pasar seguidamente a Encargado de Cátedra, Profesor Agregado Numerario en 1984 y Catedrático (Ordinario) de Teología Fundamental en 1988.

En 1982 fue nombrado Director del Centro de Estudios Orientales y Ecuménicos "Juan XXIII" de la Universidad Pontificia de Salamanca, y Director de la revista Diálogo Ecuménico, editada por este Centro. Director asimismo de la colección de publicaciones de teología e historia del ecumenismo Bibliotheca Oecumenica Salmanticensis, editada también por el este Centro, bajo cuya dirección se han editado trece volúmenes de dicha colección.

Como Director del "Centro Juan XXIII" ha organizado diversos simposios y seminarios ecuménicos de rango nacional e internacional. Como profesor y teólogo ha sido invitado a participar como ponente en congresos y reuniones nacionales e internacionales diversos.

Consultor durante años de la Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales (hasta 1997); Miembro de la Comisión Teológica Asesora de la C.E. de la Doctrina de la Fe (hasta 1997); y Consultor desde 1989 del Pontificio Consejo para la Unidad (Ciudad del Vaticano). Miembro de la "Societas Oecumenica Europea", de cuyo Comité ejecutivo ha formado parte durante cuatro años.

Desde 1994 a 1997 miembro del Comité de organización de la II° Asamblea Ecuménica Europea de Iglesias, celebrada en Graz (Austria) en 1997. El 27 de mayo de 1997 es nombrado Obispo de Ávila y consagrado el 5 de julio en la S. A. I. Catedral del Salvador de Ávila.
Es presidente de la Subcomisión Episcopal de Universidaes y miembro de la Comisión Episcopal para el Patrimonio Cultural, de la Conferencia Episcopal Española. También es Gran Canciller de la Universidad Católica "Santa Teresa de Jesús de Ávila".

El quince de Abril de dos mil dos es nombrado por el Santo Padre Obispo de Almería.Como Director del "Centro Juan XXIII" ha organizado diversos simposios y seminarios ecuménicos de rango nacional e internacional. Como profesor y teólogo ha sido invitado a participar como ponente en congresos y reuniones nacionales e internacionales diversos.

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BULA

BULA DE LA TOMA DE POSESIÓN DEL EXCMO. Y RVDMO. SR.DR.D. ADOLFO GONZÁLEZ MONTES, COMO OBISPO DE ALMERÍA.

Joannes Paulus Episcopus Servus Servorum Dei.

Venerabili Frati Adolfo González Montes, hactenus Episcopo Abulensi, ad Sedem Almeriensem translato, saluten et Apostólicam Benedictionem. Misericordiae divinae in populo christiano fructus copiosiores in dies inspicere cupientes, pro munere Nostro aptos praesules singulis Ecclessiis praeponere studemus. Nunc quidem animun Nostrum intendimus in dilectum gregem Almeriensem, qui post renuntiationem Venerabilis Fratris Rosindi Álvarez Gastón, suo legítimo orbatus est Pastore. Tu autem, Venerabilis Frater, qui hucusque dioecesim Abulensem optime gubenasti ac munia episcopalia laudabiliter explevisti, divinarum sane humanarumque rerum peritia praeditus multisque ornatus virtutibus, Nobis occurris cui hoc novum munus concredamus. Quapropter de consilio Congregationis pro Episcopis et ad normam iuris conventi, Apostolica Nostra usi potestate, te sacrorum Antistitem constituimus Ecclesae Almeriensis, iuribus datis et obligationibus idem ad officium secundum ius canonicum spectantibus, vinculo superioris Sedis soluto. Curabis sane ut clerus et populus dioecesis tuae in cognitionem harum Litterarum Nostrarum veniant; quos omnes solliciti hortamur ad aestimationem humilenque oboeditionem erga animorum suorum ducem et pastorem. Denique, laeto hoc paschali moti tempore, proponimus tibi, Venerabilis Frater, omnique tuo populo fideli hortationem ad Deum amandum semperque laudandum: - Cantate vocibus, cantate cordibus, cantate oribus, cantate moribus: Cantate Domino canticum novum - Sanctus Augustinus, Sermo 34, 6. Datum Romae, apud Sanctum Petrum, die decimo quinto mensis Aprilis, anno Domini bismillesimo secundo, Pontificatus Nostri vicesimo quarto.

Joannes Paulus, II.
Marccellus Rosseto, protonotarius apostólicus.

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BULA DE LA TOMA DE POSESIÓN DEL EXCMO. Y RVDMO. SR.DR.D. ADOLFO GONZÁLEZ MONTES, COMO OBISPO DE ALMERÍA.

JUAN PABLO OBISPO SIERVO DE LOS SIERVOS DE DIOS

Al Venerable Hermano Adolfo González Montes, hasta ahora Obispo de Avila, trasladado a la Sede Almeriense, Salud y Bendición Apostólica. Por favor de la Misericordia Divina, y por nuestro Ministerio Apostólico procuramos poner al frente de cada una de las Iglesias prelados competentes. Ahora, ciertamente, dirigimos nuestra solicitud a la querida grey Almeriense, que después de la renuncia del Venerable Hermano Rosendo Álvarez Gastón, ha quedado privada de su legítimo Pastor. Mas Tú, Venerable Hermano, que hasta ahora has gobernado con mayor acierto la diócesis de Avila y has desempeñado laudablemente las funciones episcopales, dotado del conocimiento de las cosas divinas y humanas y adornado de muchas virtudes, es Nuestro deseo confiarte este nuevo ministerio. Por lo cual, con el consejo de la Congregación para los Obispos y conforme a la norma del derecho establecido, haciendo uso de Nuestra Potestad Apostólica, te constituimos Obispo de la Iglesia Almeriense con todos los derechos y obligaciones anejos a tu ministerio señalados en el Derecho Canónico, quedando absuelto el vínculo con la Sede anterior. Procurarás que el clero y el pueblo de tu diócesis tengan conocimiento de estas Nuestras Letras; a todos los cuales con solicitud exhortamos a prestar estima y humilde obediencia al guía y pastor de sus almas. Finalmente, movidos por el gozo de este tiempo pascual, te proponemos a tí, Venerable Hermano, y a todo tu pueblo fiel la invitación a amar y alabar a Dios siempre: *Cantad con las voces, cantad con los corazones, cantad con la boca, cantad con las costumbres: Cantad al Señor un cántico nuevo+. San Agustín, Sermón 34, 6.
Dado en Roma, junto a San Pedro, el día 15 del mes de Abril del Año del Señor dos mil dos, veinticuatro de Nuestro Pontificado.

JUAN PABLO II
Marcelo Rosseto, protonotario apostólico.

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HOMILÍA

HOMILÍA EN LA TOMA DE POSESIÓN E INAUGURACIÓN DEL MINISTERIO EPISCOPAL DE LA DIÓCESIS DE ALMERÍA


Lecturas: Is 61,1-3
Sal 95
2 Tim 1,6-14
Jn 10,11-16


Excelencias Reverendísimas: Sr. Nuncio Apostólico de Su Santidad, querido hermano Mons. Rosendo Álvarez Gastón, a quien hoy sucedo en esta sede apostólica; Sr. Arzobispo Metropolitano de la Provincia eclesiástica de Granada; y Señores Arzobispos y Obispos, queridos hermanos en el Episcopado;
Excmas. e Ilmas. Autoridades civiles, judiciales, académicas y militares;
Queridos sacerdotes y seminaristas, religiosos y religiosas;
Queridos fieles laicos, hermanos y hermanas en el Señor:

Jesús es el Buen Pastor y el Obispo que hoy llega a vosotros con la misión pastoral que Cristo le confía es siervo suyo; y, por amor de él, se presenta ante vosotros como servidor de todos. Vengo a vosotros, queridos diocesanos de Almería, "en el nombre del Señor". Es él quien me envía cualesquiera que sean las mediaciones de que se ha servido para traerme hasta aquí y hacerme Pastor de la Iglesia de Almería, que ya es mi Iglesia y mi grey, a la que amo y quiero pastorear según la mente y el corazón de Cristo. Sólo de él quiero hacer motivo de mi presencia entre vosotros, ya que "todo lo estimo por perdido ante la sublimidad del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor" (Fil 3,8).
Vengo a vosotros como discípulo y apóstol de Jesucristo, y me presento ante vosotros apoyando mi discurso no en persuasivas argumentaciones de la sabiduría humana, sino en la gracia de Dios y "la demostración de su Espíritu y de su poder, para que vuestra fe pueda fundarse no en sabiduría de hombres, sino en el poder de Dios" (1 Cor 2,4-5).
Es ésta una misión imposible sin el Espíritu que unge a los profetas y envía a los apóstoles. Fue el Espíritu de Dios quien dirigió a su pueblo por medio de los profetas y lo encamino hacia la plenitud de los tiempos. El Espíritu que alentó la misión apostólica y sigue hoy vivificando la vida de los sucesores de los apóstoles y sosteniéndola en un tiempo de especial dificultad para el Evangelio.
Todos los bautizados nos reconocemos investidos por el Espíritu y ungidos por el óleo perfumado de la salvación, para ser testigos de Cristo, sacerdote, profeta y rey. Pero a los ministros ha querido el Señor ungirlos con el crisma de su Espíritu a fin de que pueden representar a Cristo y obren "en su propia persona", para afrontar de esta suerte la misión que les confía de anunciar la Buena Noticia de la salvación. Misión que es tarea y forma de vida en representación de aquel que, enviado él mismo por el Padre, fue ungido por el Espíritu Santo y por cuyo medio ha llegado la salvación a los seres humanos. Alejados de la vida divina por causa del pecado y destinados a la muerte eterna, Dios genera en cuantos creen en su poder una humanidad nueva por medio del Espíritu de Jesús, muerto y resucitado por nosotros y por nuestra salvación, que actúa en la palabra de los ministros y en los sacramentos de la Iglesia.
Cuando hace cinco años fui ungido para ejercer el ministerio episcopal, y en aquel acto consecratorio se me dio el Espíritu por la imposición de manos de los Obispos, fui puesto al frente de su pueblo como pastor de la grey, insertándome en la cadena de la sucesión apostólica ininterrumpida a los largo de veinte siglos. Pasé de este modo a presidir la Iglesia de Ávila como sucesor de los Apóstoles.


Al desligarme ahora el Santo Padre del vínculo que me ha unido estos años a mi muy amada Iglesia de Ávila para venir a vosotros con el nuevo vínculo que me liga a esta Iglesia de Almería, siento que el Espíritu de Cristo reaviva en mí la gracia de la ordenación episcopal (cf. 2 Tim 1,6), para acometer de nuevo, esta vez entre vosotros, la misión de hablar en su nombre y representarle en medio vuestro a él, el único "Pastor y Obispo de nuestras almas" (1 Pe 2,25). Como Pablo el Apóstol de las gentes, yo no quiero "saber entre vosotros sino a Jesucristo y a éste crucificado" (1 Cor 2,2).
Cuando hemos proclamado el Evangelio según san Juan y ha llegado a nuestros oídos la alegoría del Buen Pastor, he escuchado de forma especial las palabras de Jesús, cuando dice: "También tengo otras ovejas, que no son de este redil; también a esas las tengo que conducir y escucharán mi voz; y habrá un sólo rebaño, un solo pastor" (Jn 10,16). Estas palabras de Cristo, que en mí tienen un eco especial por haberme consagrado con tan intensa dedicación y actividad durante años al servicio de la unidad de la Iglesia bajo el cayado único de Cristo, adquieren un significado especial. Estas palabras me descubren no sólo que la grey que se me había confiado no era un reducto cerrado sobre sí mismo, sino susceptible de ser agrandada en primer lugar por la comunión de todas las Iglesias particulares, y después permanentemente expandida hasta dar cabida en ella a cuantos se encuentran alejados del Pastor.
Por esta razón, quisiera que mi ministerio pastoral entre vosotros estuviera marcado por una voluntad sincera de salir al encuentro de cuantos esperan de la Iglesia aquellos gestos de amor que puedan convencerles de verdad de que la luz que emana del Evangelio es la luz cierta que viene de Dios por medio de Cristo. Sé muy bien que no todos los que habitan en la geografía donde está plantada la Iglesia de Almería son del rebaño de Cristo, pero el redil que congrega Cristo está abierto a cuantos en él encuentran luz, refugio y aliento para buscar sentido y orientación en una sociedad profundamente materialista y deshumanizada por unas relaciones de transacionales entre individuos, empresas e instituciones que hacen anónima e impersonal la vida de los individuos expuestos a la fuerza y al poder de la macroeconomía y al dictado de la opinión publicada y difundida, que uniforma la mente de las personas y desdibuja el rostro de los seres humanos.
Dejadme deciros a todos cuantos os sentís alejados de nosotros que Cristo conoce vuestros nombres y sabe la geografía de vuestros rostros, que sois expresión y término de su amor crucificado para la salvación del mundo. Cristo es la puerta del redil y la entrada de las ovejas. Es él quien dice de sí mismo: "Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo; y entrará y saldrá y encontrará pasto. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia" (Jn 10,9.10b). Ayudadme a llevar a todos hasta Cristo. Ayudadme a hacer de su Iglesia, por él querida y por él fundada, un reducto de esperanza perceptible y deseable, para que cuantos se sienten deprimidos y olvidados hallen en ella "un recinto de amor y un motivo para seguir esperando".
A vosotros, presbíteros de la Iglesia de Almería os saludo y os convoco a esta tarea apostólica de llevar a Cristo al corazón de los seres humanos. Sois los primeros e insustituibles colaborades del Obispo y sin vosotros nada podrá hacer. Con vuestra ayuda y en la comunión estrecha de fe y esfuerzo pastoral común afrontemos juntos la tarea evangelizadora que pide el estado de la sociedad y la cultura agnóstica que la embarga. Hagámoslo de tal manera que vean en nosotros aquello que estamos llamados ser y a aparecer: "dispensadores de los misterios de Dios".
La evangelización de la sociedad requiere un esfuerzo especial de nuestra parte para transmitir el Evangelio a las jóvenes generaciones, sin dependencias ni compromisos que esterilizan la predicación y la catequesis. No faltamos al respeto de nadie cuando proclamamos nuestras convicciones y creencias. Una sociedad que no tolere la convicción que tenemos de que la Verdad de Dios se nos ha revelado en Cristo y que esa divina verdad nos vincula de forma absoluta, sería una sociedad falta de recursos democráticos. Proclamamos una convicción que estimamos razonable y fundada. No queremos imponerla a nadie, la ofrecemos como creencia inserta en acontecimientos históricos y duradera en el tiempo desde hace dos mil años.

Si dejáramos ahogar la predicación del Evangelio, queridos hermanos sacerdotes, ¿qué sentido tendría nuestra vida, llamados que hemos sido a anunciar su nombre hasta las islas lejanas? ¿Cómo afrontaremos si no el mañana de la sociedad que queremos evangelizar porque somos impelidos a esta misión que no es nuestra, sino de quien nos envía? Las palabras de san Pablo a Timoteo que hemos escuchado se dirigen en particular a nosotros al desvelarnos la personalidad y misión del apóstol: el Señor quiere hacer de cada uno de nosotros un apóstol y un heraldo del evangelio de Cristo, "quien ha destruido la muerte y ha hecho irradiar la vida inmortal" (2 Tim 1,10).
Nada podremos hacer sin la estrecha colaboración de los fieles laicos, a quienes saludo y animo a dar testimonio de Jesucristo sin avergonzarse del Evangelio. En los años de mi ministerio episcopal he puesto particular énfasis en ello. La Iglesia necesita del testimonio de los laicos cristianos, operativos y capaces, testigos vivos de Cristo que no se avergüenzan de dar la cara por el Señor (cf. 2 Tim 1,8). Presentes en los campos de la sociedad más diversos. Ayudad a vuestro Obispo a alentar vuestra tarea y a guiar a la comunidad de los fieles y secundad con vuestro apostolado la obra misionera de la Iglesia. Para llevar adelante el apostolado todos necesitamos de la oración ininterrumpida de las religiosas contemplativas, a las que me dirijo con palabras llenas de admiración y afecto por su generosidad y entrega. Apoyad el empeño apostólico de vuestro Obispo, de los sacerdotes y laicos con la asidua intercesión de vuestras casas de oración.
Cuento con vuestro apoyo, queridos religiosos y religiosas, entregados como estáis a diversas tareas educativas y asistenciales. Aprecio vuestra colaboración y la tengo en alta estima, y espero que no os falten las vocaciones para que podáis seguir en el tajo del Evangelio con vuestros dones y carismas. Como espero que no nos falten las vocaciones de jóvenes para el sacerdocio. Confío en que el futuro esté marcado por el soplo del Espíritu que ha hecho florecer el Seminario diocesano en los años del pontificado de mi querido hermano don Rosendo, cuyo esfuerzo premie con creces el Señor de la mies. Que Dios siga bendiciéndole a él como premio a su entrega a esta Iglesia y ejemplaridad de vida; y bendiciéndonos a todos con nuevas vocaciones sacerdotales.
Toda la vida de la Iglesia diocesana halla articulación y estructura gracias al ministerio de Obispo, por cuyo medio se mantiene en la unidad y en la comunión de la Iglesia universal. Por medio del Obispo la Iglesia particular entra en la comunión universal que preside el Sucesor de Pedro. Al asumir hoy la presidencia de esta Iglesia de Almería e inaugurar mi ministerio episcopal en ella, al sentarme en la Cátedra apostólica de san Indalecio, quiero hacer llegar a Su Santidad el Papa el testimonio de mi fraterna y filial devoción por su persona, al tiempo que pido para él la gracia de la salud y de la fortaleza en la fragilidad.
Con vosotros, mis queridos hermanos en el Episcopado, bajo la guía del Sucesor de Pedro, comparto la preocupación por todas las Iglesias, que se hace empeño del Colegio episcopal para la edificación de Cristo en el corazón de los fieles. Por mi pertenencia al Colegio episcopal esta Iglesia particular que es mi Iglesia de Almería se inserta en la Iglesia universal y experimenta la presencia de su misterio en ella. Un misterio de muerte y resurrección para la abundancia definitiva de la vida que se manifiesta en el memorial de la Cruz y la Pascua de Cristo en la celebración eucarística.
Pongo hoy mi ministerio pastoral bajo la protección y la guía de la Santísima Virgen María, con la advocación que ya es para mí entrañable de "Virgen del Mar", patrona de esta tierra de María Santísima, venerada con tanto amor ayer y hoy, en esta fecha jubilar de hallazgo y patrocinio. Que ella interceda por este humilde siervo y discípulo de su Hijo.

S.A.I. Catedral de Almería
7 de julio de 2002

+ ADOLFO GONZÁLEZ MONTES
Obispo de Almería

 

PALABRAS AL FINAL DE LA MISA

Antes de impartir la bendición quiero agradecer públicamente la presencia de tantas personas que hoy han querido estar aquí acompañándome en esta inauguración de mi ministerio episcopal en Almería. A todos saludo y a todos quiero agradecer su presencia.
En primer lugar, expreso mi agradecimiento a los Sres. Arzobispo y Obispos, venidos en tan alto número a pesar de la fecha veraniega de este día. Vuestra presencia hoy aquí expresa, queridos hermanos, el misterio de la Iglesia, al mismo tiempo que me consuela y hace percibir una vez más vuestra estima, que pido a Dios os premie.
Saludo muy afectuosamente a los representantes de las instituciones sociales y de la cultura, a las corporaciones y cofradías: a las autoridades que representan el gobierno de la Nación y al Gobierno de la región, a las autoridades locales: al Sr. Alcalde de Almería y a los representantes de las Corporaciones municipales; a las autoridades locales civiles, políticas, judiciales, académicas y militares. Agradezco vivamente su presencia en esta inauguración de mi ministerio episcopal, pues entiendo que esta presencia es testimonio inequívoco de la alta estima en que es tenida la Iglesia Católica en la sociedad.
Del mismo modo agradezco la presencia de las autoridades civiles y académicas que se han trasladado desde Ávila para acompañarme en estos momentos. De Ávila han venido sacerdotes y fieles, con el Consejo Episcopal al frente, los delegados y formadores del Seminario, sacerdotes que no tienen cargo y han querido estar aquí. También la Junta de Gobierno de la Universidad Católica presidida por su Rector Magnífico. Su presencia es expresión solidaria de un esfuerzo común al que tanto entusiasmo, tiempo y dedicación hemos entregado.
Agradezco la presencia de cuantos habéis llegado hasta aquí desde Salamanca, mi ciudad natal y siempre amada, miembros de su Universidad Pontificia con el Rector Magnífico.
Gracias a cuantos os sentís ligados a mí por la fraternidad y la amistad y habéis venido de regiones bien distantes, Cataluña y Galicia, donde tantos hermanos y amigos tengo, después de años de labor profesional y tarea teológica compartida en un común servicio a la Iglesia en España. Gracias, por último, y no son los menos importantes a mi padre, que me ha querido acompañar siguiendo mis pasos apostólicos a pesar de su edad; y a mi hermana y familia; y a todos los conocidos. A todos, sin la excepción del olvido, que Dios os lo pague.

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ACTA TOMA DE POSESIÓN

OBISPADO DE ALMERÍA
Secretaría General

Reg. VI/142

IN NOMINE DOMINI, AMEN. En la Santa y Apostólica Iglesia Catedral de Almería, a las siete de la tarde del día siete de Julio del Año del Señor dos mil dos, presentes los Excmos. y Rvdmos. Monsres.: Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, D.Manuel Monteiro de Castro; Obispo Emérito y hasta este momento Administrador Apostólico de Almería, D.Rosendo Álvarez Gastón; Arzobispo de Granada, D.Antonio Cañizares Llovera; Arzobispo de Sevilla, D. Carlos Amigo Vallejo; Arzobispo de Zaragoza, D.Elias Llanes Álvarez; Arzobispo de Oviedo, D.Carlos Osoro Sierra; Arzobispo de Valladolid, D.José Delicado Baeza; Obispo Secretario General de la Conferencia Episcopal Española y Auxiliar de Toledo, D.Juan José Asenjo Pelegrina. De la Provincia Eclesiástica de Granada, los Obispos de Jaén D. Santiago García Aracil y de Guadix-Baza D. Juan García-Santacruz y Ortiz. De la Provincia Eclesiástica de Valladolid, los Obispos de León, D.Julián López Martín y de Salamanca D. Braulio Rodríguez Plaza; Obispo de Huelva, D.Ignacio Noguer Carmona; Obispo de Jerez de la Frontera, D.Juan del Río Martín; Obispo de Albacete, D. Francisco Cases Andreu; Obispo de Córdoba, D. Francisco Javier Martínez Fernández; Obispo de Cádiz-Ceuta, D.Antonio Ceballos Atienza; Obispo de Plasencia, D. Carlos López Hernández; Obispo de Sigüenza-Guadalajara, D.José Sánchez González; Obispo de Orihuela-Alicante, D.Vitorio Oliver Domingo; Obispo de Alcalá de Henares, D.Jesús Esteban Catalá Ibáñez; Obispo de Bilbao, D.Ricardo Blázquez Pérez; Obispo de Teruel y Albarracín, D.Antonio Ángel Algora Hernando; Obispo Coadjutor de Urgell, D.Joan Enric Vives; Obispos Auxiliares de Madrid, D. Fidel Herráez Vega y D.Eugenio Romero Pose. Además estuvieron presentes: El Colegio de Consultores, el Excmo. Cabildo Catedral, el Presbiterio Diocesano, en su totalidad, un buen número de sacerdotes de las diócesis de Ávila, Salamanca y Madrid y muchedumbre de fieles que llenaron las naves del Templo. Se dio lectura al Mandato Apostólico por el que se nombra Obispo de Almería, vacante por la renuncia de S.E. Mons. Rosendo Álvarez Gastón, a tenor del canon 401,1. Reconocido el Mandato como auténtico por el Colegio de Consultores, allí presente, S.E. MONS. ADOLFO GONZÁLEZ MONTES tomó quieta y pacífica posesión de la Diócesis de Almería. A continuación, una vez tomada posesión de la Diócesis, el nuevo Obispo presidió la Sagrada Eucarística, una vez pronunciada la homilía. Finalmente, saludó a sus diocesanos, a las Autoridades presentes y bendijo a todo el pueblo de Dios. De todo lo cual, como Secretario-Canciller del Obispado, doy fe, fecha "ut supra".

El Srio.-Canciller
Fdo.Juan Molina Sánchez

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CRÓNICA

TOMA DE POSESIÓN E INAUGURACIÓN DEL MINISTERIO EPISCOPAL
DEL EXCMO. Y RVDMO. SR. DON ADOLFO GONZÁLEZ MONTES, EN ALMERÍA

En la ciudad de Almería, el día siete del mes de julio de 2002 en la Santa Apostólica Iglesia Catedral de la Encarnación, de esta ciudad tomó posesión de la sede episcopal almeriense el Excmo. y Rvdmo. Sr. Dr. Don Adolfo González Montes, en la solemne celebración eucarística que daba comienzo a las siete de la tarde.

El día anterior el Sr. Obispo se trasladó desde Ávila, que hasta ese momento había sido su sede episcopal hasta la ciudad de Murcia, desde la cual haría al día siguiente la entrada solemne en Almería. En aquel lugar fue recibido por el Sr. Obispo de Cartagena, Mons. Manuel Ureña Pastor, alojándose en el Palacio Episcopal de dicha ciudad.

A las 12 de la mañana del día siete, procedente de Murcia, acompañado por su Secretario particular el nuevo Obispo llegaba al límite de la provincia. Allí fue recibido por el Ilmo. Sr. Vicario general del Obispado, Don Ginés García Beltrán; por el Canciller Secretario, Don Juan Molina Sánchez, y el Presidente del Cabildo de la Catedral, Don José Guerrero Martín, quienes, en nombre de la diócesis, le dieron el saludo de bienvenida.

Cumplidos los saludos y presentaciones y acompañado de los referidos señores, el Sr. Obispo se dirigió a la villa de Huércal-Overa, primera población de la diócesis de Almería en la ruta de Murcia, en cuya plaza de la Iglesia la muchedumbre que le esperaba le dispensó un cálido y cariñoso recibimiento. Tras saludar al Sr. Alcalde y autoridades locales, y ofrecerle a la entrada de la Iglesia el Sr. Cura Párroco el agua bendita, Mons. González Montes entró en el espléndido templo parroquial entre las notas de los cantos de alabanza al Señor entonados por un pueblo entusiasta y fervoroso que recibía con gozo a su nuevo pastor.

Después de orar unos momentos ante el Santísimo, asistido por los vicarios cooperadores de la parroquia de Huércal-Overa, Don Rafael Rodríguez Sierra y Don Jesús Zapata Rueda, el Sr. Obispo presidió una celebración litúrgica de la Palabra después de haber escuchado el saludo que, en nombre de la parroquia, le dirigiera el Sr. Cura párroco, Don Diego Alonso Caparrós. Tras la proclamación del Evangelio el Sr. Obispo pronunció una breve homilía en la que explicó el significado de los actos que estaban realizándose y pidió a los fieles su colaboración y ayuda para desarrollar la misión pastoral que iniciaba en la diócesis de Almería.

Terminada la celebración litúrgica, el Sr. Obispo pasó a visitar la capilla de Nuestro Padre Jesús Nazareno y subió al camarín en el que se venera la bella imagen del Nazareno atribuida a Salcillo, de tan alta estima en la religiosidad del pueblo huercalense. Se paró después con el pueblo allí congregado, departió con los fieles y prodigó saludos y bendiciones. Al final, el pueblo y sus instituciones religiosas le obsequiaron con una serie de regalos alusivos a la historia religiosa de Huércal-Overa.

No podía faltar la visita a la casa natal del Cura Valera, tan presente en el alma de este pueblo. A ella se desplazó el Sr. Obispo acompañado de numerosos sacerdotes y de un buen número de fieles que le siguieron, pese al calor y a lo intempestivo de la hora. Entre los asistentes se encontraban el Ilmo. Sr. Vicario general de Ávila, Don Fernando Gutiérrez Santamaría; y los tres Vicarios episcopales de la diócesis abulense: para las Relaciones con las Instituciones, Don José Luis Retana Gozalo; para la Acción pastoral y el Clero, Don José María García Somoza; y para Asuntos económicos y sociales, Don Fernando Carrasco del Río. Todos habían querido acompañar al que había sido su Obispo durante los últimos cinco años.

Después de la comida, que tuvo lugar en la Residencia de ancianos "Virgen del Río", perteneciente a las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, el Sr. Obispo prosiguió viaje a la capital donde, ya por la tarde, tendrían lugar los actos de la toma de posesión e inauguración del ministerio episcopal del Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Adolfo González Montes.

En efecto, a las siete menos cuarto el Sr. Obispo salía del Seminario diocesano, acompañado por el Sr. Nuncio de Su Santidad, S. E. Mons. Manuel Monteiro de Castro, para dirigirse a la residencia episcopal y saludar al hasta ahora Obispo Administrador Apostólico de la diócesis, Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Rosendo Álvarez Gastón, antecesor en la sede del nuevo Obispo. Allí fueron recibidos por el Colegio de Consultores, y juntos se dirigieron a la S. A. I. Catedral de la Encarnación.

Ante la puerta de la Catedral le esperaban las autoridades locales, provinciales y el representante del Gobierno de la Nación. Estaban presentes las instituciones por ellos representadas: Ayuntamiento, Diputación provincial, Delegación de la Junta de Andalucía, Universidad, Audiencia provincial, colegios profesionales..., así como veinticinco alcaldes en representación de la corporación municipal de sus ayuntamientos.

Hecha por el Sr. Nuncio la presentación del nuevo Obispo, éste saludó a las autoridades allí presentes y, seguidamente, se dirigió al atrio de la Catedral donde fue recibido por el Cabildo. El Deán le dio a besar el "lignum crucis" y le ofreció el agua bendita, entrando en un templo repleto de fieles. Una multitud de dos mil personas se apiñaban en el magnífico templo Catedral que brillaba con esplendor único.

Visitó la Capilla del Santísimo ante el que oró unos momentos. Lo mismo hizo en la capilla del Varón Apostólico San Indalecio, primer Obispo y patrón de la ciudad y diócesis de Almería. Una vez revestido de los ornamentos sagrados se inició la procesión de entrada que da comienzo a la Eucaristía. Una corona de treinta Obispos y doscientos sacerdotes rodearon a Mons. González Montes. La asamblea reunida canta "Pueblo de reyes". El momento es solemne, profundo, se vive el Espíritu. Las notas brillantes del órgano hacer brillar el canto de la asamblea llena de fe.

El Sr. Nuncio inicia la celebración con la invocación a la Santísima Trinidad y el Sr. Obispo Administrador Apostólico de Almería en una sentida alocución hizo la presentación de la diócesis, con su presbiterio y laicado, al nuevo Obispo. Lo mismo hace el Sr. Nuncio con respecto al nuevo Obispo destacando su personalidad y la misión que el Papa le confía al nombrarle Pastor de esta Iglesia local.

Antes de ser leídas las Letras Apostólicas fueron presentadas al Colegio de Consultores con el fin de comprobar su autenticidad. Posteriormente el Sr. Nuncio pronunció unas breves palabras y seguidamente invitó al Obispo a sentarse en la Cátedra y le hizo entrega del báculo, símbolo de la misión pastoral del Obispo. La asamblea prorrumpió en una salva de aplausos mientras la Coral entona el "Tu es Petrus", compuesto para la ocasión por el Director de la Coral, y las campanas de la Catedral anunciaban con sus sones a la ciudad y a la diócesis el comienzo del ministerio pastoral del nuevo Obispo.

Es el momento en que representantes del Colegio de Consultores, del Cabildo Catedral, Presbiterio, Religiosos, Religiosas y laicos, en representación de la Iglesia almeriense, prestaron al nuevo Obispo su obediencia y manifestación de afecto. Ya en la homilía, una verdadera catequesis eclesial, Mons. González Montes afirmó que el Obispo es siervo de Jesús, el Buen Pastor, y por amor a él quiere ser servidor de todos. Más adelante diría que todos los bautizados son consagrados por el Espíritu para ser testigos de Cristo, sacerdote, profeta y rey. Pero a los ministros ha querido el Señor ungirlos con el crisma de su Espíritu a fin de que puedan representar a Cristo y obren "en su propia persona". Se extiende lúcidamente en la consideración del ministerio no sólo como tarea sino también como forma de vida.

Subraya la dimensión ecuménica del ministerio episcopal, dimensión que él quiere tener presente; y se extiende en consideraciones prácticas que brotan del ser de la Iglesia. Convoca a los sacerdotes a la tarea de llevar a Cristo al corazón de los hombres y a los seglares a ser conscientes de su papel en la Iglesia, que no podría desarrollar una verdadera tarea apostólica sin el empuje de un laicado firme en la fe y generoso en el hacer.

No se puede olvidar el fundamento sobrenatural de la vida y de la tarea apostólica. De ahí el contemplar los monasterios como los ventanales por los que el Espíritu se asoma a la trascendencia de la existencia humana. ¿Y cómo no tener en aprecio la vida consagrada con su variedad de carismas y servicios? La Iglesia local ni es una isla ni un coto cerrado. Es el espacio donde acontece y visibiliza la Iglesia universal. El ministerio del Obispo es el medio por el que se articula toda la vida de esta Iglesia y por el que entra en comunión con la Iglesia universal. De ahí la esencialidad del Obispo y la imposibilidad de hacer la Iglesia sin el Obispo.

Cuando el Obispo invita a la profesión de fe, impresionante la respuesta de una asamblea nutrida haciendo profesión de su fe cristiana, poniendo entusiasmo y alma. Toda la celebración transcurre en un clima hondo de fe que permite aflorar la acción del Espíritu en aquella multitud celebrante.

Como ya queda dicho, a la Eucaristía asistieron una treintena de Arzobispos y Obispos, y doscientos sacerdotes venidos de diferentes lugares de España, principalmente de Ávila y Salamanca, lugares más vinculados a la biografía de Mons. González Montes. No se puede silenciar la presencia de las autoridades académicas de las universidades Pontificia de Salamanca y Católica de Ávila, así como la de numerosos paisanos y amigos desplazados hasta Almería para participar en esta celebración.

El canto corrió a cargo de la coral de la Universidad de Almería dirigida por Don José Luis Martínez, director de la misma. Con un arte exquisito ayudó a gustar el misterio eucarístico de Cristo que la liturgia celebraba. La Catedral se inundó de la música coral de Bach. Participaron en la celebración más de dos mil personas, que pudieron seguirla a través de las pantallas de televisión instaladas en el trascoro y naves de la Catedral para tal efecto.

Al final de la Eucaristía, antes de impartir la bendición, el Obispo tuvo palabras de agradecimiento para tantas personas que quisieron acompañarle en la inauguración de su ministerio episcopal en la sede de San Indalecio. Después de la Eucaristía se ofreció un ágape a los Srs. Arzobispos y Obispos, autoridades, sacerdotes y fieles participantes en la celebración.

El hasta ahora titular de la sede almeriense, S.E. Mons. Rosendo Álvarez Gastón, después de haber dedicado los últimos trece años de su trayectoria pastoral a regir la diócesis almeriense, se había despedido de sus sacerdotes y fieles el día 29 de junio, festividad de los santos Apóstoles Pedro y Pablo, en una solemne Eucaristía de acción de gracias celebrada en la S.A.I. Catedral y desde ese momento dejaba en la sede almeriense quien le sucede como Pastor de la Iglesia de Almería, produciéndose una vez más el acontecimiento ininterrumpido de la "sucesión apostólica" en esta Iglesia particular en plena comunión con el Sucesor de Pedro. Testigos de ello fueron, con los sacerdotes y fieles los Arzobispos y Obispos que acreditaron su legitimidad eclesial con su presencia.

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DECRETO

ALMERÍA, 8 DE JULIO DE 2002

EL DOCTOR DON ADOLFO GONZÁLEZ MONTES, POR LA GRACIA DE DIOS Y DE LA SEDE APOSTÓLICA, OBISPO DE ALMERÍA


Por el presente y para proveer las medidas inmediatas que exige el buen gobierno pastoral de nuestra diócesis de Almería, vengo en confirmar y por las presentes letras CONFIRMO en sus cargos de la Curia diocesana, canónicamente provistos, a cuantos desempeñan las diversas funciones pastorales confiadas por mi antecesor inmediato al Ilmo. Sr. Vicario General, al Ilmo. Sr. Vicario Judicial y a todos y cada uno de cuantos por la autoridad de mi antecesor vienen ejerciendo sus funciones al frente de la diócesis.
Tomamos esta decisión de modo provisional, sin que nada obste a nuestras futuras determinaciones reguladas por la ley de la Iglesia.

Dado en Almería, a 8 de julio de 2002

+ Adolfo González Montes
Obispo de Almería

Por mandato de S. E. Rvdma.
Juan Molina Sánchez
Canciller Secretario

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