EL AIRE
ACONDICIONADO.
El esposo quiere
el aire acondicionado bien alto, porque según dice, no puede dormir de otra manera. Y si
no duerme, va malhumorado
al trabajo, lo que le indispone con los jefes y le pone en peligro de perder el puesto. Y,
¿qué significaría tal desgracia para la familia entera?.
La esposa, por su parte, quiere el aire acondicionado bajo, porque, según
dice, el ambiente frío le produce sinusitis aguda, con fuertes molestias respiratorias e
intenso dolor de cabeza...
He ahí el conflicto bien concreto: cada uno de los esposos quiere una cosa
que de llevarla adelante, implica una gran frustración para el otro. Y renunciarla, un
gran peligro para él mismo.
P. Mateo Andrés.
En cualquier
relación humana surgen los conflictos con frecuencia; pero lo importante es lograr que
éstos no destruyan el amor de las personas, sino que lo purifiquen y acrecienten.
La verdad, normalmente, no está de parte de una persona. Puede ocurrir que,
cuando se entabla una discusión, la razón puedan tenerla las dos personas, pues cada una
lo ve desde un punto de vista.
El P. Mateo Andrés nos habla de que al entrar en conflicto con otro, podemos
tomar una de estas posiciones fundamentales:
- Me impongo al otro.
- Me retiro ante el otro.
- Dialogo con el otro.
La persona que dialoga, toma en cuenta al otro a nivel verbal y a nivel
existencial.
A nivel verbal expone su punto de vista, sin imponerlo y escucha el punto d
vista ajeno, sin anularse emocionalmente.
A nivel existencial no se da a sí mismo toda a razón, concede parte de la
razón al otro y admite al otro tal como es.
La persona dialogal, ni trata de imponerse a toda costa, ni se retira,
haciéndose la víctima, abandonando la pelea.
La acogida acerca, ablanda, y encuentra soluciones. Cuando se rechaza al
otro, lo alejamos, lo endurecemos en su postura y no se encuentran luces que lleven a un
acuerdo. En el momento que soy capaz de acoger al otro, es el otro el que se transforma y
a su vez se vuelve acogedor y comprensivo para con los demás.
El comprender y amar a los demás conlleva ser atento para sus gustos,
preocupaciones, proyectos. ¡Cuántos detalles se escapan por caer en la eterna rutina y
el despiste!.
No existen soluciones mágicas ni milagrosas. En el amor, los resultados son
lentos y a largo plazo, aunque, también es verdad, cuando hay una verdadera entrega, hay
una transformación rápida y profunda. Pero el amor es paciente y con paciencia tienen
que vivir los que se han comprometido a caminar en el amor.
El amor exige, sobre todo, vivir pequeños detalles de la vida diaria.
(del libro
Parábolas para una vida más feliz).
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