Comulgar...
¿en la mano? ¿en la lengua?
La respuesta más sencilla es:
Hoy se puede en ambos modos.
Mas veamos razones, pues no siempre fue así:
Desde el
siglo I al IX: En la mano
Desde el inicio de la Iglesia hasta bien entrado el siglo IX fue costumbre
hacerlo en la mano. La primera prohibición de la comunión en la mano a los fieles viene
del Concilio de Rouen (año 870), que reserva este privilegio para los clérigos.
Desde el siglo IX al XX: En la
lengua
Porque - En el siglo IX el trozo de pan se presentaba en forma redonda y cada vez
más delgado para facilitar ponerlo en la lengua. La conversión en masa de los pueblos
bárbaros y la influencia de ideas arrianas aconsejaba esta medida. La liturgia, que en el
principio era acción de toda la asamblea, a finales del siglo VIII y en el IX se hizo
clerical.
Hoy: En
ambos modos
Basándose en la Const. "Sac. Concilium" nº 50: "Restaurense
con la primitiva norma de los santos padres algunas cosas que han desaparecido a causa del
tiempo según se estime conveniente y necesario", la Sda. Cong. de Sacr. y Culto Div.
puso en práctica de nuevo la comunión en la mano con la Inst.: "Memoriale
Domini" (20-05-1969).
Se restauraba así el rito de comulgar en la mano, que
a) Consta en los textos y documentos de la Hª de la Iglesia. Cfr: S. Cirilo
de Jerusalém (348) que en su catequesis de la Octava de Pascua dice: ".. poniendo la
izquierda como un trono para la derecha donde se recibe el Rey, con la mano cóncava
recibe el Cuerpo de Cristo". (PG 33.1126).
b) En España consta esta costumbre de comulgar en la mano en las Actas de
los Concilios de Zaragoza (año 380) y de Toledo (año 400).
Con todo, lo importante
es que:
El recibir la Eucaristía, ya en la lengua ya en la mano, sea
una forma respetuosa como expresión de fe y de la adoración que merece el Cuerpo de
Cristo.
La Eucaristía debe ser siempre ofrecida por el ministro y se haga el
diálogo: "El Cuerpo de Cristo". - R: Amén.
En cuando al modo no se detalla nada, pero se ha generalizado el que indica
S. Cirilo de Jerusalém, arriba citado.
La opción de comulgar en la lengua o en la mano es facultad del fiel, no
imposición del ministro. (cfr. Past. Lit. nº 89-90, p. 42).
Inicio de página |