EL ARTE DE LA COMUNICACIÓN CONYUGAL

   La comunicación entre marido y mujer es fundamental para logar una convivencia amable y gratificante. Y no consiste en hablar sin más, sino en hacerse mútuamente partícipes de lo que nos pasa, ilusiones preocupaciones, alegrías fracasos... Cuando esto se hace sabiendo crear un clima de confianza presidido por el amor, la comunicación es una verdadera obra de arte. ¿Cómo conseguirlo?.
   Respetar la opinión ajena tanto como la propia, aunque sea distinta. Lo contrario es intolerancia y cerrilismo, e impide expresarse libremente. las diferencias se resuelven razonando y no imponiendo.
   Ser oportuno. saber aprovechar los momentos receptivos del otro, evitando la precipitación y el agotamiento. Los diálogos impuestos no tienen porvenir.
   Saber escuchar. Sentirse escuchado es muy gratificante. Consiste en prestar atención e interesarse por lo que nos dicen, sin interrumpir hasta el final, lo que evidencia que el otro y sus cosas nos importan. Facilitamos así el derecho al desahogo y a la comprensión.
   Romper el día a día. Es sorprender al otro con algún detalle no programado: una flor, un perfume, una corbata, una cena... No esperar a que nos sorprendan, porque el que ama siempre toma la iniciativa.
   Ayudarse mútuamente a mejorar. Es un servicio lleno de delicadezay de cariño que se presta al otro, tanto en la valoración de sus aciertos -que anima-, como en la corrección de algún defecto, sin emplear reproches humillantes. Es una práctica excelente reconocer los desaciertos, pedir perdón y perdonar con prontitud y sin rencor.
   Saber callar. Es pasar por alto pequeños detalles molestos que carecen de importancia, lo cual es signo de aceptación del otro. El reproche contínuo y agrio conduce a la confrontación.
   Contagiar alegría. Exige prescindir de lo negativo y buscar lo positivo que las personas y cosas encierran, ser optimistas, tener buen humor, saber reir. La alegría es fruto de la entrega, y hay que ganarla a pulso y con esfuerzo.
   Todas estas formas de conducta sientan sólidas bases para la felicidad conyugal y soon el camino para santificar y santificarse en la vida de familia.

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