Respuesta:
nº 3: Falso.
Los primeros
cristianos sólo exigían a quienes querían acompañarles que aceptasen que Dios había
resucitado a Jesús y seguía vivo. Pero esta aceptación no era teórica, sino que
exigía un compromiso de vida: hacían profesión pública de su fe y se comprometían a
extirpar de su existencia todo lo que sonara a muerte (egoísmo, envidia, celos, avaricia,
lujuria...) y a poner en práctica los valores que fluyen de la vida (entrega,
generosidad, servicio, ayuda, amor, diálogo...).
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