nº 3: Verdadero
Desde una perspectiva teológica, el cristianismo se pone en
movimiento a partir de la Resurrección de Jesús, cuando infunde a sus discípulos la
fuerza capaz de cambiar su desencanto en ilusión. La iglesia nace cuando Jesús resucita.
El Cuarto Evangelio indica con toda claridad que fue el mismo día de Pascua cuando el
Resucitado envió su "pneuma" a sus discípulos, confiriéndoles los atributos
para poner en marcha la nueva Comunidad (Jn 20,19-23)
Ahora bien, Lucas desea que la comunidad cristiana asocie sus
inicios a una fecha exacta y a una fiesta. Hará comenzar a la Iglesia en la fiesta de
Pentecostés, cristianizando una festividad judía íntimamente relacionada con la Pascua
del Sinaí. Desde este punto de vista teológico, Pentecostés y Pascua encierran una
misma realidad. Y Pentecostés no es un día de 24 horas, sino un acontecimiento
histórico que inició Jesús, el Resucitado, y que terminará al final de los tiempos.
Pentecostés sigue aconteciendo hoy en medio de la Iglesia.